lunes 22 de junio de 2009

Juan Diego Flórez: soberbio

Poco puedo añadir a todo lo que se ha escrito por ahí sobre los méritos de JDF; anoche cosechó otro éxito más en el Auditorio Miguel Delibes, donde protagonizó una velada absolutamente triunfal ante una audiencia levemente diferente a la habitual de las funciones de abono: mete en una coctelera las últimas colecciones de Carolina Horrores, un par de cabinas de rayos UVA, una tonelada de mechas rubias, varias docenas de perlas, gomina a granel y pantalones de caballero de colores imposibles y te sale el público de ayer. Había hasta photocall, ante el que se retrataron las fuerzas vivas de la región (y alguna fuerza muerta también, porque uno que estaba detrás de mí no aplaudió en todo el recital, así que lo mismo lo llevaron ya momificado).
El programa era muy similar a los ofrecidos en fechas recientes en Madrid, aunque con alguna variación:
Primera parte: Cenerentola (calentando la voz, pero fantástico), La lontananza, Le Sylvain y L'orgia, de Rossini (muy bien, pero con muchos ataques por abajo y excesivos portamentos, en mi modesta opinión), un preludio a cargo de Vincenzo Scalera (estuvo estupendo toda la noche) y Asil ereditaire de Guillermo Tell para terminar, en la que estuvo apabullante, increíble, magnífico. Un dios rossiniano.
Segunda parte: Je perdu mon Euridice (maravilloso, y eso que es un aria al que le tengo cierta manía. Un legato de impresión) y a continuación, el repertorio español. Cambió el orden del programa previsto, y ofreció El mismo rey moro, de La alegría del batallón, la Serenata de El guitarrico, Adios Granada de Los emigrantes y terminó el paseo zarzuelero con Por el humo... de Doña Francisquita. Me gustó en todas las romanzas, pero estuvo especialmente brillante en Adios Granada (lo bordó). Terminó el asunto con Ah leve toi soleil, de Romeo y Julieta, que es un aria que me gusta muchísimo y que le salió francamente bien, aunque me "cuesta" colocar su voz, su timbre, en el papel del héroe romántico. No, no cantó Terra amica, de Zelmira, y lo sentí mucho.
Los bises: cantó (¿o soltó?) los consabidos agudos de La hija del regimiento, continuó con La donna è mobile de Rigoletto (en un alarde de chulería de dudoso gusto sostuvo el agudo mientras miraba burlón su reloj de pulsera), Cessa di più resistere, de Barbiere (a-lu-ci-nan-te) y Granaaadatieeerrasoñaaadapormiiii en una versión de impacto.
No me quiero enrollar con lo que podéis leer por ahí en cientos de reseñas y críticas: JDF es un fenómeno vocal en pleno apogeo que asombra y apabulla a partes iguales por su perfección, por la homogeneidad de su canto y por la facilidad pasmosa que posee no sólo para los agudos, -quizá lo más llamativo- sino para la coloratura en general, que le sale puntual cual reloj de cuco. Ayer era la tercera vez que le escuchaba en directo (siempre en recital) y me llamaron poderosamente la atención algunos factores: primero, que la voz ha ensanchado y crecido (un poco, tampoco una barbaridad) sin perder ni un ápice de flexibilidad; segundo, que me resultó más comunicativo y musical que en otras ocasiones (es un tenor que, no sé si por talante, por tipología vocal o qué, me deja estupefacto con sus virtuosismos pero algo frío con sus interpretaciones); y tercero, que está aferrado a un repertorio que ya no da mucho más de sí, y me explico: estuvo en Valladolid hace más de cinco años (noviembre de 2003, si no me equivoco), y cantó prácticamente el mismo programa que le escuchamos ayer: Hija del Regimiento, Granada, Donna è mobile, Cenerentola...
Anécdotas: voy a destacar una y que cada cual saque sus conclusiones. Antes de cantar en los bises La hija del regimiento con sus fuegos artificiales, se dirigió al público y dijo (cito de memoria, pero aviso de que todavía la tengo muy buena): "espero que no sea cierta la teoría esa de que a los tenores dios nos da un número limitado de dos agudos y que los vamos gastando al cantar..." Carcajada del respetable. Y tras las risas, añadió con evidente sorna: "Claro que a algunos tenores dios no les dio ninguno...". Ahora podéis leer de nuevo el título de esta crónica y quizá le halléis otro sentido...

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viernes 12 de junio de 2009

Salarino


In sooth, I know not why I am so sad. It wearies me; you say it wearies you, but how I caught it, found it, or came by it, what stuff ‘tis made of, whereof it is born, I am to learn. And such a want-wit sadness makes of me that I have much ado to know myself.

No sé, de verdad, por qué estoy tan triste. Me cansa a mí, y a vosotros, según me decís, también. Pero cómo he contraído esta melancolía, cómo la he encontrado o cómo ha llegado, no lo sé. Ni en qué consiste, ni de dónde proviene. Y la tristeza me tiene tan falto de sentido que me cuesta trabajo reconocerme.

A pesar del nombre, Salarino, empecé este blog con las palabras de Antonio –no busquéis el post: lo borré hace tiempo- pertenecientes a su entrada en El Mercader de Venecia, y con las mismas palabras regreso hoy. Palabras que reflejan cómo me siento, lo cual no deja de ser un fastidio porque tengo la impresión de que me he pasado más de ¿¡cuatro años!? con un blog para acabar en el mismo sitio en que lo comencé. El pobre Salarino anda renqueante, exhausto, confuso, apático. Nunca planeé nada, ni tuve ningún objetivo más allá que el de satisfacer mi necesidad de contar y compartir cosas de vez en cuando, pero ahora ese placer (inmenso y onanístico) prácticamente ha desaparecido por diversos motivos. Salarino era un personaje en mi mano, muy querido, y mientras me mantuve más o menos oculto tras la tela del teatro de títeres, todo fue divertido; sin embargo, me he quedado al descubierto, con la marioneta en la mano frente a todos y el simple pero efectivo truco del guiñol ha caído, y con él, la gracia. Creo que os debía la explicación, sobre todo a los que me seguís desde el principio, y no quiero andarme con demasiados eufemismos: la libertad para escribir lo que me saliera de las narices hace tiempo que se esfumó, y creo que es el momento de parar, tomarme un respiro y decidir que hago con las letras que me bailan en la cabeza. Maltrecha y agobiada cabeza, ya que acumulo bastante cansancio a estas alturas del año (yo me rijo por los cursos escolares, no por el calendario) y todas las incertidumbres que os podáis imaginar y más. Lo que empezó siendo una botella con un mensaje dentro lanzada al mar se ha convertido en un tablón de anuncios clavado en la puerta de mi casa (o de mi trabajo) y me agobia y agota a partes iguales. No me despido porque no tengo la sensación de irme a ninguna parte, ni prometo regresar por el mismo motivo, pero creo que es hora de cerrar este capítulo hasta que se me pasen los nubarrones. Mantendré el blog abierto para eventos músico-festivos o en plan información parroquial.
Muchísimas gracias a tod@s; sin vuestro apoyo esta página no habría durado más de un mes y al final he estado por aquí años. Un beso.

Este fin de semana seguiré de firmas en la Feria del Libro de Madrid (de 19:00 a 21:00, el sábado 13 y el domingo 14 en las casetas 256 y 146, respectivamente) y, como siempre, me encantará saludar a tod@s aquell@s que se acerquen por allí.

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miércoles 3 de junio de 2009

Juan Diego Flórez canta


Supongo a todo el mundo canoro enterado a estas horas de que Juan Diego Flórez tuvo algo más que éxito ayer en Madrid. También supongo que los castellanos estarán adorando y venerando sus preciadas localidades para el recital (similar, se supone) que ofrecerá en Valladolid el 21 de Junio, domingo. Yo lo estoy, al menos; salvo sacrificios rituales, estoy dispuesto a todo. Para abrir boca e ir generando jugos armónicos, os dejo la fantástica crónica de Papagena, la promesa de una futura reseña de Mei y un vídeo grabado desde la Plaza de Oriente en el que parte del público opina sobre JDF y se le escucha cantar algunos fragmentos. Y añado la opinión de Mocho del último recital madrileño.
¿El secreto de JDF? Ni técnica, ni voz, ni estilo, ni nada: últimamente toma quinoa antes de cantar. Claro que yo también la desayuno a veces y berreo como un gato escaldado, la verdad.

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lunes 1 de junio de 2009

Más Feria del Libro

Calor. Mucho calor, humano y del otro. Y eso que en la caseta del VIPS me colocaron un ventilador debajo del mostrador (pero literalmente: bajo mis pies, que queda más fino que decir entre mis piernas) y si la masa capilar llega a acompañarme, la firma hubiera tenido un toque eurovisivo muy refrescante. Por desgracia, apenas se me movía un pelo.
Aunque hubo ciertos contratiempos con los horarios, al final todo salió bien; eso sí, el domingo tuve que levantarme en medio de la firma y salir corriendo para no perder el tren (una grosería, lo sé, pero al día siguiente, en Valladolid, me esperaba otro tipo de público no menos valioso). A pesar de mi condición de co-protagonista, la realidad es que yo ejerzo más bien de espectador, a ratos sorprendido, a ratos directamente atónito ante lo que ocurre a mi alrededor. Y a ratos también muerto de risa con las ocurrencias de Lucía (es imposible aburrirse con ella). Lo del "contacto con el público" es una frase muy manida -tampoco se me ocurre otra mejor- pero me resulta fascinante observar, valga la redundancia, la fascinación en la mirada de las personas que son lectores de Lucía, cómo conocen su obra y cómo comparten con ella experiencias o ayudas que han encontrado en sus novelas. Me siento un poquillo voyeur, lo confieso. Hay algo esotérico en ese vínculo que se crea entre lo que ha escrito una persona un día en su casa y con sus circunstancias, y lo que lee otra, al cabo del tiempo, en la suya. Por lo que a mí me toca, encuentro especialmente grato y emocionante cuando alguien relacionado con la educación me comenta aspectos que le han gustado del libro, como me ocurrió ayer; esa conexión me parece un pequeño milagro.
A destacar: dos niños que se acercaron con sus familias. Uno que nos gritó, reivindicativo y bastante cabreado, que su madre "era buena", a pesar del título, y una pequeña de aspecto muy despierto que tenía a su padre absolutamente dominado y que creo que necesitaba más bien el libro "El pequeño dictador" antes que el nuestro (aunque me cuidé mucho de decírselo: el negocio es el negocio).
Visitantes ilustres: Inés, Sonia, Curro, Enrique, David, gracias a todos por acercaros por allí. Me hizo mucha ilusión veros, de verdad. Por cierto, la foto que encabeza ésto es cortesía de Sonia. Yo soy especialista en pasear la cámara por todas partes y no sacar ni una sola foto.

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jueves 28 de mayo de 2009

Feria del Libro Madrid '09

Ya tengo las fechas y horas de la Feria del Libro de Madrid. Lucía y yo vamos a estar dos fines de semana, este primero y el último, en las siguientes casetas:

Sábado 30 de mayo en la caseta 34 (BERKANA)
Domingo 31 de mayo en la caseta 213 (VIPS)

Sábado 13 de junio en la 256 (MULTICOLOR)
Domingo 14 de junio en la 146 (FNAC)

En principio, el horario previsto para firmar es de 19:00 a 21:00, por aquello del calor, pero este domingo mi tren de vuelta a provincias sale también a las 21:00, y careciendo (todavía) del don de la ubicuidad, o bien consigo adelantarlo un poco o tendré que levantarme y salir pitando en mitad del asunto, cosa que no me apetece nada, amén de que me parece de poquísima educación. Si hubiera algún cambio lo escribiría por aquí.

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miércoles 27 de mayo de 2009

Juan Diego Flórez en el CCMD

Aviso a la población
(aficionada a esto del canturreo)

Hoy (miércoles 27 de mayo) se ponen a la venta las entradas para el recital que el tenor Juan Diego Flórez* ofrecerá en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid el día 21 de junio (domingo). En principio, a partir de las cinco de la tarde en las taquillas del Auditorio (NO en la "sucursal" que hay en la Acera Recoletos). Al parecer también estarán disponibles en entradas.com (902 488 488) y en las oficinas de Cajamar, pero hoy he asomado la nariz en la que hay debajo de mi casa y me han mirado como si fuera un marciano, mientras que en el teléfono me han dicho el socorrido "no me figura" con voz nasal.

*Juan Diego Flórez, tenor; Vincenzo Scalera, piano. Obras de Rossini, Gounod, Serrano, Pérez Soriano, Saavedra y Amadeo Vives.

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lunes 25 de mayo de 2009

Bernarda Fink & Il Giardino Armonico


Allegro ma poco. Así me encontraba yo (mi primera salida "oficial"), así me resultó el recital/concierto y ese era el tempo de un par de movimientos vivaldianos. El evento era la presentación de la grabación Il pianto di Maria, un disco con el mismo repertorio e intérpretes que los escuchados ayer; mirando las pistas, creo que ofrecieron todas en el recital, más una sinfonía de Caldara -con la que abrieron la primera parte-, una breve pieza para laúd de S. L. Weiss con la que se abrió la segunda y una cantata de Telemann que se ofreció como bis. Por cierto que al tal Weiss en el libreto lo acreditan como Sigmund pero en los wikimundos dicen que se llamaba Sylvius. La música se presentó como un continuo, sin pausas entre las distintas piezas -algunas, ejem, para mi gusto no excesivamente destacadas dentro del opus de los distintos compositores- logrando, eso sí, un clima adecuado en el que la solista, Bernarda Fink, entraba y salía sigilosamente. En la parte vocal ofrecieron un Monteverdi (Pianto della Madonna sopra il Lamento d'Arianna) que a mí me gustó, y eso que Monteverdi me amuerma un poco; aparte de la voz y los instrumentos, jugó un destacado papel la maravillosa acústica del Auditorio y Fink logró el patetismo y las sonoridades necesarias como para inmovilizarme en la butaca y dejarme ligeramente sobrecogido ante mi insignificancia en el universo. En la segunda parte el plato fuerte era la cantata Il Pianto di Maria, atribuida a Haendel pero al parecer compuesta por Giovanni Battista Ferrandini; el caso es que la tengo en un recital por ahí con Anne Sofie Von Otter (ver vídeo) y en los créditos figura aún Haendel. Con tal de que no sea de Andrew Lloyd Weber, a mi me sirve; la cantata, para qué engañaros, tampoco es como para batir palmas y taconear. Sí, la velada de ayer era muy mística y creo que yo ando ahora en una etapa vital más prosaica, entendido esto como una leve falta de elevación (o necesitado de estímulos más potentes) no como vulgaridad o insulsez, que de eso, nada; si no supe apreciar la delicadeza del bocado musical, fue por entero culpa mía y de mis carencias sensoriales. Fink, a mis oídos, estuvo muy bien, nada ñoña ni barrocona, muy homogénea, pero en algunos momentos los medios y graves se diluían un poco. Los Giardino sonaron a gloria, como siempre.

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miércoles 20 de mayo de 2009

Inseguridad Social

Que conste que parto de la sensación de que estos temas no son los más indicados para bloguear, pero necesito desahogarme un poco. Que conste también que parto de la idea de que la Seguridad Social, la sanidad pública, es el mejor sistema posible y de que estoy convencido de que funciona bien -muy bien, incluso- salvo contadas excepciones. Y que conste, por último, que las excepciones me están tocando a mí, al parecer. En descargo de los despropósitos que estoy viviendo diré que muchos -no todos- se deben al hecho de que en Valladolid estamos estrenando un nuevo hospital (que responde a las siglas HURH, que me suenan a gemido neardental o a comentario de Chewbacca) y que el cambio ha propiciado los lógicos contratiempos. O no tan lógicos, verbigracia:
Enfermera Simpática: ¿Quién eres?
Yo: Pues Salarino Remendado
E.S.: Es que el chisme todavía no va (refiriéndose al ordeador). Mira que me dijeron que éste iba a ser el Hospital sin papeles, pero estoy haciendo más que en toda mi vida... ¿Y qué te ha pasado?
Yo: Pues blablabla (ya lo suelto de manera mecánica; lo he contado unas trescientas veces en los últimos días. Al parecer, el concepto "historial" no lo manejan por aquí)
E.S.: Mira, te voy a anotar tu próxima visita aquí (corta un trozo de papel) y si te llaman de Citaciones, que te llamarán, porque éstos son así, tú les dices que sí a todo pero no les hagas ni caso, vienes el día y a la hora que te apunto yo (todo ello dicho en un tono muy almodovariano y con un eye-liner que deja discreto al de Amy Winehouse)
Yo: Esteee... ¿entonces, cuando me llamen por teléfono, no debo tener en cuenta la cita?
E.S.: Noooo, ni hablar, tú dices que sí pero nada, ni caso; tú hazme caso a mí, majo ¿Tienes el informe por ahí?
Yo: Sí, aquí lo tengo, claro.
E.S.: Uy, fenomenal. Pues si me haces el favor, el próximo día que vengas lo traes fotocopiado, con un par de hojas basta, no hacen falta más, para poder pasárselo a la doctora, y así se entera de lo que te han hecho. Es que andamos fatal, ¿sabes?
Yo: Sí, ya lo veo...
En general, los profesionales con que me he encontrado eran eso, buenos profesionales de lo suyo -salvo la Doctora Diminutivos-; me ha tocado vivir unas cuantas situaciones surrealistas, aunque lo que más me irrita no es que me lleguen citas para revisiones de intervenciones no realizadas, ni que me llamen para darme resultados de pruebas que no me han hecho, ni que me digan que es imposible que me hayan hecho una biopsia en tal Centro porque "allí no las hacen" (¿lo soñé, quizá? ¿la vida es sueño y las biopsias, sueños son?), ni que sospeche que han mezclado los botecitos analizados, porque según un profesional, "el bueno es el de arriba, y el chungo el de abajo", y según otro, "el chungo es el de arriba, y el bueno, el de abajo" (afortunadamente, el tercer profesional, ante la duda, decidió exorcizar ambos, por si acaso). No, no es eso lo que me irrita (que podría, claro). Lo que me irrita es la sensación de que, en este país, o al menos en esta Comunidad Autónoma, se bautiza el que tiene padrino. Yo me he librado de dos o tres meses más de espera (y llevaba esperando desde noviembre) a base de dar guerra (que, por lo visto, se me da bien, y no lo sabía) pero he podido comprobar cómo hay quién espera sólo ocho días porque conoce a nosequién, o cómo, para el mismo procedimiento, a unos les aplican la técnica X y a otros, la Y, menos invasiva, dependiendo de sus conexiones, y no me refiero al ADSL de su casa.
Por lo demás, me encuentro bien, gracias. Y dentro de nada, muy bien; tengo muchas ganas de volver a ver a "mis niñ@s".

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sábado 16 de mayo de 2009

¿Desea eliminar el siguiente contacto?

He cambiado de móvil. No de número, sino de aparatito. He entrado en la modernidad: es táctil, con cámara, lavaplatos, sintetizador de dulzaina, melodías maoríes polifónicas, de todo. El cambio también ha acarreado nueva compañía -que me mareará/embaucará igual que la anterior, imagino- y casi nueva vida: con qué deleite se eliminan algunos contactos de la agenda al pasar de un terminal a otro. El delicado roce de la yema de mi dedo sobre el icono en forma de cubo de basura escondía una dulce (y táctil) venganza en algunos casos (pocos, la verdad); qué delicia es ver disolverse los píxeles en la nada, en el limbo sin cobertura. Es un símil barato, lo sé, pero a veces lo barato porporciona placeres directos e instantáneos que... no tienen precio. Para lo demás, la Visa. Mientras intentaba averiguar su funcionamiento (sencillísimo según el manual, un infierno según mis impresiones) vi de reojo, en el telediario, las imágenes de un campamento de refugiados creo que de Afganistán; sentí la habitual punzada de culpabilidad occidental: "qué miseria, y yo aquí, con un móvil y todo tipo de comodidades e inutilidades...". Lo curioso es que mientras la cámara recorría los entresijos polvorientos de las tiendas de campaña, que eran la viva imagen de la pobreza, la desolación y el desarraigo, de una de ellas salió la típica melodía nokia (siempre que la escucho recuerdo la broma esa que dice que se trata del himno nacional de Finlandia). Pegué un bote en el sofá. El mundo, normalmente, me parece demencial, pero el escuchar el politono en ese entorno me resultó aún más absurdo si cabe; no hay agua corriente, no hay alimentos, no hay escuela, no hay luz... pero hay cobertura y telefoninos. Luego estuve leyendo en El País un reportaje sobre la adicción al móvil en los adolescentes (y no tan adolescentes), así que acabé mirando mi gadget como si se tratara del mismo Belcebú. Al rato recordé que es un trasto inanimado e inútil que depende de mi uso y de la red eléctrica para desarrollar sus planes maquiavélicos, y ahí ya me tranquilicé (algo). En fin. El siglo XXI, que viene así.

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